Yo no tenía plata para comprar un ramo de flores para llevar a mi fallecidos seres queridos y ese día Uds. sin querer me regalaron uno.
Me alegre tanto.
Yo soy Verónica, dirigente de mi grupo residencial, tengo una hija y trabajo en servicio domestico.
Siempre... cada año voy a una iglesia de José Gálvez (es una iglesia pequeña cerca villa el Salvador) porque es muy parecida a las iglesia de mi pueblo.
no entro en la iglesia, me quedo afuera, pues hay una piedra muy grande y a mí me gusta mucho, allí pongo flores, no me importa que dice la gente, allí rezo, algunas veces le canto y tomo cervecitas, ahora llevo a mi hijita, ella me acompaña y le cuento que es un rezo a sus abuelos y a sus tíos, mi hijita aun es pequeña y sus preguntas la puedo resolver muy rápido... cuando sea grande no sé si podre contarle... de todas maneras tiene que saber la verdad.
Muchachos! yo vine a Villa El Salvador muy joven al principio dormía en el mercado y ayudaba y pedía limosna a la gente que iba y venía... poquito a poquito pude comprarme golosinas y venderlas y las señoras del mercado me pagaban por cuidar sus puesto de ventas.
Así pude conseguí mas cositas. ahora tengo mi casita en una invasión y tengo mi hijita, estoy muy ocupado con la dirigencia de mi grupo. conozco a toda la federación de Mujeres y a la gente del municipio.
Yo soy de provincia me vine por el terrorismo, me vine huyendo, como loca he huido, he dormido en donde me caía la noche por días he andado hasta llegar a la Huamanga-Ayacucho. pase por comunidades, cerca no mas he estado, pero no me atrevía a entrar. yo tenía 7 añitos, mi pies estaba de llagas, y mis nalgas, mis axilas estaba de caracha, así llegue a Huamanga-Ayacucho. allí me llevaron a la casa de la madrecita (una religiosa que tenía una casita de hospedaje temporal) cuando estuve sanita me escape a Lima.
He llegado cuando tenía casi doce años, parecía que tenía nueve, era flaquita y bajita.
Estábamos preparando para festejar nuestra Fiesta (una fiesta costumbrista) en mi pueblito, cuando los de Sendero llegaron corriendo y entrando a las casa para esconderse, nos hemos asustado mucho, disparando han entrado a nuestra pueblo, en la madrugada ha llegado el ejercito de frente a tumbar las puertas, en la entrada de mi pueblo comenzó el incendio, así ha comenzado todo, a muchos nos comenzaron a poner en
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medio de la placita, todos los niños tratábamos de escaparnos, en eso han comenzado a matarnos en grupo, yo me quedado debajo de mi abuelo que estaba tumbado ahí quieta me quedado y he cerrado mis ojos ahí me dormí... no sé cuánto tiempo, me he despertado de noche, madrugada seria... he buscado a alguien que me ayudara, no he visto a nadie y así escondido he comenzado a correr, he huido, de repente, pensaba encontrare a alguien en el camino, pensaba en mi tíos, mi madre, así, he corrido, cuando es de día he visto otro pueblito, pero no me he acercado... caminando para la dirección de Huamanga-Ayacucho, así, hay de niña no sé como llegado, con hambre mis pies estaban en carne, una parte estaba quemadita.
Como ha pasado el tiempo.
En Villa El Salvador cuando llegue a trabajar en el puesto de jugos, tenia platita y me iba a Ayacucho, con la esperanza de volver a mi pueblo... el primer año trate de recordar mis pasos, el lugar por donde había venido... Dios mío! no me acordaba... tenía miedo de pedir ayuda, me tuve que regresar a Lima.
Lo intente por dos años más... hasta que me entere de la Comisión de la Verdad y le pedí ayuda a la señorita... así supe que habían arrasado mi pueblo. recién me llevaron cerca... es como lejano mi recuerdo... cuando me llevaron no quise acercarme tanto, de lejos no mas he visto me he sentado en una piedra y he llorado, les he dicho que me dejen llorar. la Señorita... me ha dado flores para ponerlas, y las puse en la piedra de donde me he sentado. algunos años mas he vuelto a esa piedra junto a mi pueblito allí he puesto flores, me siento más tranquila, ahora no puedo ir, soy dirigente y la platita no me alcanza, por eso voy a la Iglesia de José Gálvez, es más cerca y allí hay una piedra igualita a la que esta cerca a mi pueblo.
No sé como estoy acá, cuanto agradezco a las personas que me dieron agüita, pancito, a la Madre (religiosa) que me curo mis pies, me dio zapatos.
La señora de la tienda del jugo es como mi segunda madre, aquí en Villa el Salvador yo comenze a ayudarla y ella me trato bien.
Me gusta ser dirigente por que así puedo ayudar a otros, además mi hija me debe ver fuerte, debe aprender a querer vivir, debe saber valorar la vida a pesar de todo, cuantas veces he querido matarme... muchas... pero nunca fue realidad, hace poco he ido al doctor, al Psicólogo... no por mí, por mi hija, ella es mujercita y quiero estar bien para darle lo mejor. |